SANDÍA: TE QUIERO

Cuando todavía no se habían puesto de moda términos como"agricultura de cercanía" o "economía local", allá por los setentas, resulta que ya practicábamos el "slow food". Y nosotros sin saberlo. 

Llegaba el verano y las comidas se coronaban con melón o sandía, a elegir. Frutas que solo aparecían en nuestro plato esos meses al año en los que la biología lo permite.

Ahora, además de los melones, sandías, naranjas, manzanas, melocotones, cerezas o fresquillas, aparecieron de tierras lejanas mangos, caquis, paraguayas, limas o papayas. Y con ellos también más contaminación, fruto de un aumento de CO2 generado en los procesos de transporte de un lado al otro del planeta de estas sabrosas frutas.

Como de todo se aprende, ahora miramos con mucho (más) cariño a nuestras fruta de huerta "de toda la vida" y se ha popularizado un consumo ecológico que retorna a nuestro orígenes: consumir lo cercano. Desde aquí rendimos un homenaje a nuestras frutas mediterráneas, difundiendo otra manera de consumir sandía, saltando del postre al primer plato y a las bebidas. Dos opciones refrescantes, divertidas y ecológicas. ¡¡Que las disfrutéis!!

 

ENSALADA DE SANDÍA Y GERMINADOS

Absolutamente apetecible con estos calores, la sandía en ensalada nos aporta muchísima agua

Absolutamente apetecible con estos calores, la sandía en ensalada nos aporta muchísima agua

 

INGREDIENTES

  • Taquitos de sandía
  • Germinados (alfalfa, berro, ajo chino, chía...)
  • Semillas de girasol
  • Surtido de hojas (lechuga, rúcula, berros y espinaca) 
  • Rabanitos cortados en lonchas

La preparación no tiene ningún secreto. Para el aliño, además del clásico combo de vinagre y aceite de oliva, os podéis animar con 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon. Salpimentear al gusto.

 

GRANIZADO DE SANDÍA

Sólo vais a necesitar la pulpa de la sandía (a poder ser sin las pepitas) + azúcar integral + hielos + batidora de vaso